Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

 

“Soy lo que hago” es la tercera creencia de la primera triada de creencias de Mi Escuela de la Vida.
¡Nuestro coaching empieza bien! Estamos siendo coherentes.
Si enseñas a tu hijo a ser coherente en pensamiento, sentimiento y acción, lo que le estás enseñando es salud. Y si además le enseñas que su mentalidad ante las circunstancias de la vida crea su actitud, lo que le estás enseñando es a saber vivir.

Enséñale a cuestionarse

Enséñale a ver qué es lo que piensa cuando cree que no puede lograr lo que quiere. ¿Qué es lo que siente en ese preciso instante cuando se siente una víctima? Enséñale a ver que se está victimizando.
No es lo mismo ser una víctima de una circunstancia concreta que victimizarse.
Victimizarse es una actitud vital. Te quita poder. Te hace sentirte inferior e indefenso. No te permite lograr los sueños que tienes. Ni siquiera te permite convertir tus sueños en metas, y mucho menos desarrollar un plan de acción.
Si tu hijo se está victimizando a sí mismo, ayúdale a detectarlo. Hazlo sin juzgarlo. Hazlo sin rechazar sus sentimientos. Es muy importante entender esta parte de nuestra Escuela de la Vida: no se rechazan las emociones que se sienten. Si estas emociones están ahí, es por algo. Tienen algo que comunicar. Lo único que hay que hacer es gestionar esa emoción y ese estado mental, de tal manera que consiga que sea simplemente un estado y no una forma de ser.
El niño ha de entender esta diferencia.
No es lo mismo sentirse impotente en un determinado momento, que sentirse impotente toda la vida y en cualquier circunstancia, como una forma de ser. Por lo tanto, enséñale a distinguir esta diferencia.

Ayúdale a ser coherente

Y cuando pensamiento y sentimiento van de la mano, hay coherencia. Si hay coherencia, también la habrá en la acción. Al fin y al cabo, nuestras acciones nos definen como persona.
Por ejemplo…
Puedes enseñarle a tu hijo a entender que cuando se ama, por ejemplo, se siente amor. Y que el amor es una acción.
Pienso que te amo-siento amor-hago acciones de amor hacia ti
Ésa ha de ser la secuencia de la coherencia. Es la secuencia de la salud. Es la secuencia de la verdad. Y finalmente es la secuencia que uno ha de emprender para ser congruente con sus propósitos.
Pienso-Siento-Hago
Y eso es lo que somos. Vivimos la verdad o la mentira. Vivimos lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Vivimos esos momentos, uno detrás de otro. Y eso es lo que finalmente somos.
Yo soy = lo que hago
Recuerda que si enseñas a tus hijos la coherencia, la mejor forma de enseñar es a través del ejemplo.
Descarga la imagen, imprímela y tenla a la vista.
Menú
A %d blogueros les gusta esto: